miércoles, 14 de noviembre de 2012

De espías y detectives

Este rubro fue prolifero en mi cabeza en el año 87 con 13 años, pienso que las horas de TV y la ausencia de lectura me entregaron bastante de este producto con series y películas de las que recuerdo por ejemplo a Baretta, Columbo, Las calles de San francisco entre otras. El proceso era bien simple,  televisión después de llegar de la escuela, una licuadora y de ahí salía un personaje y una historia. Simplicidad...lo único importante era dibujar.



Las planchetas u hojas anteriores corresponden al primer cómics realizado en Antofagasta, se llamaba Comando Chang y era un grupo de agentes que realizaban distintos trabajos para el gobierno gringo (nuevamente se repite el esquema que nos ofrecían los distintos programas de TV), junto a ellos lideraba Mark Hunter que era algo así como el agente de civil que realizaba la parte más investigable. Ninjas, balaceras, ejércitos del crimen, persecución en barco y explosiones, son la receta de esta historia...Simplicidad.


 

Las páginas de arriba corresponden al cómics titulado "Mi código es espionaje", cuyo nombre puede parecer hilarante pero obedecía a un contexto y a una edad de ingenuidad brutal. El personaje Edward Bogart (en estos años vi casablanca y me encantó el papel de Humprey, de ahí creo viene el apellido) es un agente secreto del FBI a quien envían a Francia para detener el espionaje de los rusos (nuevamente los malos de la película) a las plantas de energía donde los gringos tienen grandes inversiones puestas, ergo, se repite la histórica irrupción estadounidense a territorios foráneos para defender sus intereses sin preguntarle a persona alguna. Sin embargo a esa edad era solo una entretenida trama, unos años más tarde entendería que era práctica habitual de estado.
El look del personaje es muy ochentero, corte de pelo, vestuario y vehículo al estilo Mac Gyver, escenas y diálogos característicos de las series de esa década y al final un guiño explícito a una de las películas de James Bond, en la época de Timothy Dalton.

Debido a los recursos de la época el soporte utilizado fué un cuadernillo papel blanco 60 hojas y un lápiz carbón o grafito. Al inicio incorporé color mediante lápices de palo pero creo el resultado no fue el esperado y desistí. La idea era incluir en un tomo dos o tres historias de diversos personajes.

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