En el transcurso de marzo se realizó un concurso de creación de personajes para uno de los capítulos de Dos espadas, del dibujante Kenny Ruiz y llevado a cabo por el website KameHouse. El concurso se llamó Blogsword y forma parte de un contínuo de desafíos que buscan incentivar a dibujantes profesionales y amateurs a mostrar sus trabajos teniendo como premio el aparecer en un portal muy visitado mostrando sus trabajos y eventualmente ser parte del proyecto de Kenny Ruiz.
este concurso en particular se sitúa en el universo de las espadas en la Europa de la edad media aproximadamente y busca a uno de los duelistas que tendrá un rol en el capítulo 3 de la saga. Mucho mejor que dinero es participar en algo así, creo yo.
Bueno, he aquí mi personaje.
Punjab, El príncipe Rom.
Primogénito del Rey Gabor, Punjab ha vivido probablemente el periodo más difícil del periplo de la tribu Banjara, el cual ha durado centurias desde que salieron del actual Pakistán. Proscritos en la mayor parte de Asia menor, se han establecido temporalmente en la Dacia, al norte de Grecia en lo que hoy se conoce como Rumania, sorteando los duros Cárpatos y ansiando el día en que llegarán a las costas de Aquitania.
Se destreza como herreros y astucia como Chalanes (comerciantes de animales, especialmente caballos), les ha permitido sobrellevar el constante repudio en los territorios recorridos. Punjab, ajeno a estas tradiciones de su tribu ha decidido convertirse en un ladrón de animales, joyas y especies, pero también del corazón de mujeres, situación que lo ha puesto en innumerables aprietos, duelos y sentencias de muerte. Su habilidad con las armas, producto de la mixtura de técnicas de guerra heredadas de la diáspora de su pueblo, lo ha vuelto un guerrero infalible y cada combate lo vuelve más diestro y fuerte.
Con su inseparable Simsama Tarya o cimitarra gitana, atada a una cinta (con la cual caza animales) y liada a su vara adaptada con una hoja de acero para la cosecha del maíz, Punjab pretende ganar el torneo del emperador, pero también la mirada de Cira y las joyas de La Marquesa.


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